Su historia comenzó cuando durante el periodo de gestación a su mamá le diagnosticaron infección por el virus del Zika. Desde ese momento, los médicos advirtieron que existía un alto riesgo de que la bebé naciera con una condición neurológica.
Al nacer, Emily fue diagnosticada con microcefalia, una condición que afecta el desarrollo del cerebro y que trae consigo desafíos motores, posturales y neurológicos. Desde entonces, su vida ha estado acompañada de controles médicos, terapias constantes y un proceso de adaptación diaria, tanto para ella como para su familia.
Emily requiere apoyo permanente para mantener una postura adecuada, prevenir deformidades, mejorar su comodidad y favorecer su participación en las actividades diarias. Actualmente, una silla terapéutica adecuada es una necesidad fundamental, ya que le permitiría:
Su mamá ha sido su principal soporte, enfrentando con valentía cada reto, aprendiendo sobre la condición de su hija y buscando incansablemente alternativas que le permitan a Emily desarrollarse y tener calidad de vida.
Emily es una niña que merece oportunidades, cuidado especializado y herramientas que le permitan vivir con mayor bienestar.